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Ahora va algo en serio.

exequiel @ 19:06 Tags:

Hace unos 4 años estaba chateando con un amigo de Argentina, no me acuerdo que me había preguntado, el caso es que le respondí como si yo fuese un ex-soldado estadounidense traumatizado por la guerra de Vietnam. Me dijo que escribiese algo basado en ese personaje ( el estudiaba Lic. en Letras y alienta a la gente a que escriba ). Un par de horas despues le mandé este cuento. El otro día me lo re-envió, yo ya ni me acordaba. Por sierto, cuando lo escribí no conocía a Palahniuk.
Es una especie de cuento sarcástico inspirado en lo que yo llamo "cultura pop americana". Por americana entiendase estadounidense.

¿ Quieres tabaco ?

-¿Quieres tabaco?
-Que si quiero tabaco maldito hippie comunista?. Sabes lo
que me pasó la última vez que alguien me ofreció tabaco?.
Terminé con un pedazo de bambú en lugar del pene, un
maldito pedazo de bambú, sabes lo que es eso maldito hijo
de puta??, lo sabes??, he??, lo sabes??. No claro que no,
claro que no lo sabes, claro que no sabes lo que es estar 4
años en Vietnam, que te vuele el maldito pene en pedazos
porque a un maldito hijo de puta vietcong se le ocurre
volártelo y cuando vuelves a tu casa la muy perra de tu
mujer te deja porque no le satisface meterse un pedazo de
bambú.
Si, lo recuerdo, recuerdo la última vez que alguien me
ofreció tabaco. Estaba con Micky y Johnny en una aldea a
las orillas del Mecong, mascaba tabaco pero tenía un sabor
raro, lo escupí, de la forma que solemos hacerlo los
texanos, (sin importarnos quien esté delante nuestro) ese
maldito amarillo quedó con un ojo sepultado en tabaco,
Micky y Johnny rieron.
Mordí mi barra de tabaco pero seguía con ese gusto raro, le
dí a Micky para que lo probase y me dijo que estaba bien,
que el gusto raro que yo le sentía era por el olor a los
malditos vietcongs que flotaba en ese condenado infierno
comunista. Pero eso no me sirvió de nada, el tabaco estaba
muy feo.
Iba a tirar la barra de tabaco pero decidí hacerlo cuando
viera a alguna de esas gallinas, si me gustaba matar
gallinas con barras de tabaco, me recordaba a los veranos
en la granja de mi abuelo. Unos metros mas adelante una
maldita ojos rasgados se quejó de que tenía una gallina
menos.
Apareció un niño que nos ofreció una barra de tabaco, se
fue corriendo pero ya todo estaba apestado con ese olor a
maldito vietcong, yo no pensaba probar esa mierda
comunista, no olía nada bien. Johnny me ofrecía el tabaco,
me decía que lo probase, yo no pensaba probar algo tocado
por un maldito amarillo. Pero el idiota de Johnny, un
yankee arrogante, lo mordió. Todo era confuso, Johnny
estaba por todas partes pero concretamente en ningún lado.
Micky gritaba que no sentía las piernas, que quería ir a
casa, a manejar su Cadillac modelo 59: “quiero ir a casa
sargento, quiero ir a casa a ver el foot-ball, jugaran los
Rangers y el gran Billy Carson anotará un gol de campo de
45 yardas, verdad sargento, verdad?: Quiero ir a casa
sargento”.
Micky murió rodeado de apestosos amarillos comunistas, a
mano de un maldito vietcong por culpa de un yankee idiota
que no supo distinguir una barra de tabaco común de otra
rellena de explosivo plástico C4. Dios mío, esa no es
forma de morir para un cristiano, Micky, descansa en paz.
Mi única herida fue el maldito pene, o por Dios, había
volado en pedazos por la onda expansiva, me lo reemplazaron
por un pedazo de bambú. Al menos me pusieron un buen
pedazo, si, era un tipo bien dotado, y no quería dejar de
serlo.
Al otro día arrasamos la maldita aldea con NAPALM. El aire
se impregnó con un olor que me era muy familiar, si, era
inconfundible, era el olor a las barbacoas de mi infancia,
hubiese deseado que Micky lo oliese también.
Cuando volví a casa esos malditos hippies comunistas me
llamaban asesino, me llamaban asesino, me entiendes hijo de
perra, me gritaban asesino. Micky y muchos otros se
sacrificaron por esta nación como para que encima me llamen
asesino, malditos hippies. El país había cambiado, ahora
incluso esos asquerosos negros podían ir tranquilos a la
universidad y el presidente era un maldito demócrata que me
dio una medalla al honor, al honor, tremendo hijo de puta,
yo diría que me la dio porque cuando fue a mear y se toco
su pene de carne sintió lastima por aquel soldado que tenía
un trozo de bambú en la entrepierna y que había salido en
todos los diarios.
Malditos vietcongs, ya no puedo mascar tabaco y tu, maldito
hippie me ofreces tabaco, hijo de puta seguro que eres uno
de ellos, seguro eres un maldito vietcong.
No lo muerdas Johnny, no lo muerdas, no, no, Micky, Micky,
Mickyyyyyyyyyyyy.

Comentarios(2) »

Smig — 04-07-2008 - 09:49:43 GMT 1

Fenómeno Exe, sos grande, tienes algo más? estpy pensando que estaría bien si publicaran sus escritos por aquí. Luego si quieren editamos uno o varios libros dependiendo de los contenidos...

Feeeerrrr — 10-07-2008 - 16:50:41 GMT 1

Exe, es increible... te lo tenías calladito... tienes algún otro relato???

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